Extraterrestres en Asturies

Así se titula la colaboración publicada ayer en el diario La Nueva España, en su edición para suscriptores, de Ignacio Martínez (Conservacionista)

Extraterrestres en Asturies
Reflexiones en torno a los urbanitas disfrazados de ganaderos que incendian los montes
Ignacio Martínez 08.04.2017 | 04:18

Tras varias noches desasosegado, con mal descanso, acechado con pesadillas en las cuales veía nuestros valles perdidos bajo una estampida de pezuñas de animales cuadrúpedos domésticos, asilvestrados, mal saneados, envalentonados, sin respeto al humano, campando -sin dueño reconocido a la vista- por doquier, robando pación impunemente y destrozando todo árbol, arbusto o matorral a su paso (Asturias Ganadera), fui incapaz de prestar atención días atrás a las intervenciones de los que algún día elegimos en la Xunta para representarnos. Debimos de tener un mal día en las últimas elecciones.

Creí que, después de habernos consultado a muchos, no vería la luz la idea de premiar a los incendiarios de nuestros montes. Pero era un iluso.

Hasta que me iluminó una revelación demoníaca para entender porque allá donde más humedad y frío en España hay, más se quema el monte, espontáneamente, claro.

La explicación la tienen unos extraterrestres que incendian los montes asturianos para generar pasto para ganado pero no son ganaderos ni tienen ganado a su nombre. Aprovechan los descuidos de los servicios públicos de prevención y se desplazan de noche desde los centros comerciales del centro de Asturias para prender en sitios escondidos, a veces de día, adonde no va casi nadie y saben como hacerlo porque no estuvieron nunca allí y aciertan a la primera, por ciencia infusa.

Se disfrazan de urbanitas y por eso pasan desapercibidos por les caleyes pero oye, dan con el lugar, el viento y el calor. Sólo por su carácter extrahumano se puede entender este misterio de la encarnación moderno.

Claro que habrá que tomar medidas, si ahora en la Xunta, temerosos del fenómeno paranormal, recompensan lo que es un crimen para los mortales.

Quizás habrá que formar patrullas ciudadanas de vigilancia, o emboscarse en los montes (hasta Tomasín cayó) a ver si podemos capturar a alguno de los extraterrestres que incendian los montes asturianos para generar pasto para ganado pero no son ganaderos ni tienen ganado a su nombre para desvelar el misterio.

El problema es que quizás, al prender la demagogia y el fuego, es difícil su control, y hay que estar muy atentos porque el viento cambia rápido de dirección con el cambio climático, que no le quepa duda a nadie. Todos perdemos desde el viernes.

No quiero elegir una Asturies, ni ganadera extensiva, ni ganadera intensiva, ni agrícola, ni industrial, ni comercial. Yo no quiero que sea parcial ni etiquetada, la quiero entera, verde y viva, plural y libre. Y desde luego, con extraterrestres o sin ellos, nadie nos va a arrebatar el futuro.

Para ello, habrá que poner coto a lo paranormal.

Y al leve tufo a totalitarismo rural -por llamarlo de algún modo- que rezuma del liderazgo de semejante disparate temporal.

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