Comparecencia de Joaquín ARCE FERNÁNDEZ en la JGP (enero 2017)

Ayer tuvo lugar la Comisión de Investigación de los incendios forestales ocurridos en Asturias en diciembre de 2015. Citaron a varias personas; Joaquín ARCE FERNÁNDEZ, uno de los convocados, nos ha pasado su intervención:

Comparecencia de Joaquín Arce Fernández en la   Comisión de Investigación de los incendios forestales de diciembre de 2015

Junta General, 24 de enero de 2017

Me convocan para que, en mi condición de ex DG de Montes (entre 2008 y 2011) testimonie al objeto de:

  •  analizar,
  •  investigar
  •   y depurar

las posibles responsabilidades por :

  1. Las causas
  2. La gestión
  3. Las consecuencias

de la oleada de incendios de diciembre de 2015

INTRODUCCIÓN

Respecto a todas estas cuestiones existen estudios bastante completos de la UE, el Ministerio, asociaciones como Greenpeace y WWF, el INDUROT y las propias Estrategias de prevención y lucha contra los incendios forestales en Asturias, 2009-2012 y 2013 -2016.

En esos documentos está casi todo dicho.

No obstante quiero destacar que de la misma manera que en educación se dice que es necesaria toda la tribu para educar bien a un niño, en  cuestión de incendios forestales es necesaria toda la sociedad, y mucha más educación, para acabar con estos delitos.

Los incendios forestales, como otros muchos, son delitos que pueden tener un cierto componente cultural, sanitario o social y por eso es difícil combatirlos sin tener en cuenta todo eso.

CAUSAS

Según los estudios disponibles de las BRIPAS más del 82% de los incendios que hay en Asturias han sido por causas intencionadas y, de ellos, más del 70%  lo han sido para la regeneración de pastos para el ganado.

Esas son las causas en Asturias: la gran mayoría, intencionados para obtener pastos. Y el resto, imprudencias (nadie estamos libres de ello), o locuras y conflictos diversos. La causa no es el clima, ni  la vegetación, ni  la administración.

¿Pero, por qué algunas personas queman los montes para obtener pastos?

Así, a bote pronto, yo veo, entre otras, algunas cuestiones que creo que influyen:

1.- La guerra ancestral de los ganaderos contra el monte bravo y forestal.  Con la finalidad de tener más pastos o intentar mantener los que ya tenían. En esa guerra, de siglos, estos incendios han sido una batalla más. Frente a esto los propietarios forestales y los poderes públicos encargados de velar por el medio ambiente y los intereses generales de toda la sociedad se defienden y defienden el suelo de la erosión con normas, guardas y sanciones o delitos. Pese a ello, cuando se dan unas condiciones climáticas adecuadas, los incendiarios con fines ganaderos y también los que tienen otros fines distintos, se lanzan a quemar. Y esas circunstancias se dieron esos días de ese mes de diciembre.

2.- La PAC, en la actualidad, vincula las ayudas a la superficie de pastos, no a la producción. Lo hace con una finalidad ambiental y de mantenimiento de rentas y de actividad que no impida el libre comercio pero se podría estar creando un nuevo incentivo, indeseable, perverso, a aumentar la superficie subvencionable de pastos de la forma que sea.

3.-Una cierta impunidad por la dificultad de pillar “in fraganti” y condenar a los autores

4.-Cierto discurso de respaldo social y pseudointelectual a los que queman el monte. Un discurso paternalista, basado bien en cierta ”tradición de gestión” o bien en unos imaginarios “agravios” de los gobiernos y la sociedad en general hacia los pobres “paisanos”  o “jardineros del paisaje” en relación a la propiedad o el uso de los montes. De alguna manera algunos justifican que ciertas personas se tomen la justicia por su mano, se consideren por encima de la ley y se vean a si mismos legitimados para quemar los montes de todos en su propio beneficio. Hay que combatir ese discurso: paisanos somos todos, unos intentamos cumplir las normas y otros no las quieren cumplir y cometen delitos.

Grandes Incendios Forestales (GIF). Los incendios, además, en los últimos años pueden ser más extensos y peligrosos, incluso llegar a ser GIF, por varias razones:

1.-El cambio social, económico y tecnológico, el progreso y la globalización. Todo lo que cambia en el mundo es debido a eso.  En este caso ha provocado que haya menos gente en los pueblos cerca de los montes y muchas menos manos para trabajar los pastos y los montes. También menos necesidad de hacer trabajos duros y mal retribuidos como los desbroces. Y la mecanización avanza con dificultad en el monte de la cordillera por la orografía. Debido a ello el crecimiento de  la vegetación puede con los esfuerzos para controlarla, aumenta el combustible y algunos recurren todavía más a los métodos de la antigüedad de abrir pastos, caminos, fincas, montes, etc con el fuego. Ahora, al haber más combustible y mejor sistema de extinción, paradójicamente los incendios que prosperen en los días críticos pueden ser mayores (paradoja de la extinción).

2.- La escasez de recursos para las políticas de prevención de incendios como los desbroces, cortafuegos, planes y ordenación forestal, quemas controladas (otra paradoja, el fuego es mal señor pero puede ser un buen criado), infraestructuras en el monte, trabajos forestales, los acotamientos al pastoreo, la I+D, etc. La sociedad dispone de escasos recursos y hoy no se consideran prioritarios esos trabajos, lo que no está ni bien ni mal, es así la sociedad y las necesidades actuales. Hay otras cosas más necesarias para la economía, la competitividad, la educación y la salud. Y esto pasa también en los países más desarrollados como EEUU, Australia, etc.

3.-En este punto quería recordar también la necesidad de cumplir el plan forestal y la ley de montes y frenar la expansión de los cultivos forestales de eucaliptos (también de pinos) que pueden generar masas continuas muy inflamables que puedan sufrir grandes incendios forestales como el de El Franco del año pasado que llegó a cruzar la autopista del Cantábrico, y los de Galicia de 2007. Hay que estudiar y mantener discontinuidades, con praderas y pastizales. (no cambio de uso)

GESTIÓN

No se como se gestionó esa oleada de incendios, sólo conozco lo que ví como vecino de Morcín y lo que  leí en la prensa. De todas formas confío en que una vez iniciados todos esos incendios los responsables lo gestionarían lo mejor que se pudo, con el personal y  los recursos materiales disponibles. Y estoy seguro de que el trabajo de los guardas, bomberos, militares y guardia civil fue muy  profesional.

A mi personalmente me da miedo cuando veo a los Bomberos trabajar en extinción, últimamente muchas veces de de noche, por laderas rocosas muy peligrosas. Y lamentablemente en diciembre de 2015 con el resultado  de la muerte de un piloto que trabajaban en la extinción.

Voluntarios

En relación a la gestión de los incendios yo quería destacar que la Ley de Montes, en su artículo 59.4 dice que “reglamentariamente se regulará la constitución de grupos de voluntarios para colaborar en la prevención y extinción y se cuidará de su formación”. En la Estrategia se incluye como medida pero sólo se contempla su participación en labores de vigilancia y divulgación. Creo que implicar de forma directa a la gente en la extinción de algunos incendios puede ser eficaz, sobre todo en oleadas de incendios en los que Bomberos queda desbordado. La responsabilidad de cuidar el monte es de todos, no sólo de la Consejería, el 112 y Bomberos. Y así se vio en el incendio de El Franco donde según cuentan mucha gente se lanzó a colaborar en la extinción.

Deber de aviso y extinción

En esta línea, abunda también el artículo 63 de la Ley de Montes que dice que “toda persona está obligada a avisar de un incendio y, en su caso, a colaborar, dentro de sus posibilidades, en la extinción”.

Creo que hay que evitar que la gente, los paisanos que vivimos cerca o que tenemos propiedades, nos desentendamos de los incendios que pueda haber en nuestro entorno. Que haya incendios que nadie atienda por falta de medios públicos profesionales.

CONSECUENCIAS

Yo destacaría seis consecuencias, algunas obvias:

1.-Primera, la pérdida de suelo (irreparable), de vegetación, económica, social y ambiental en las zonas quemadas.

2.- La necesidad de mantener fuertes y costosos dispositivos de extinción, vigilancia e investigaciones administrativas, policiales y judiciales, juicios, condenas y un gasto necesario en esas cuestiones que sería mejor evitar si no hubiera incendios intencionados.

3.-Después, según la Ley de Montes  (art 65 y 66)  la consecuencia de los incendios de diciembre de 2015 debería ser también la restauración de la cubierta vegetal dañada bien por los propietarios o bien por la Consejería, la prohibición del cambio de  uso  y de calificación urbanística durante 30 años, el acotamiento para la caza y el acotamiento al pastoreo de las zonas quemadas para regenerar la vegetación y como medida desincentivadora de los incendios.

4.-Asimismo deberían revisarse las subvenciones y las ayudas de la PAC a esas zonas de acuerdo a la ley de Montes (66.6) y la normativa de la UE y del PDR

5.-Sin embargo parece que las consecuencias están siendo, en algún aspecto, las  contrarias, indeseadas. Grupos de esta Junta están promoviendo la modificación de la Ley de Montes asturiana  para eliminar o reducir los acotamientos al pastoreo. Este cambio va contra la Estrategia aprobada y consensuada y contra los informes técnicos y, en mi opinión, sólo se puede explicar por clientelismo mal entendido. Por ese clientelismo, o demagogia o electoralismo, como lo queramos calificar, se ponen por delante los intereses a corto plazo de un grupo de ganaderos frente a los intereses actuales y futuros de toda la sociedad (conservar el suelo y el medio ambiente) y se manda el mensaje de que donde haya habido un incendio (ilegal, como todos) se podrá pastar e incluso, obtener subvenciones, con las consecuencias que ese incentivo, como cualquier incentivo, puede tener en relación con la expansión del número de incendios.

6.-Asimismo:

1.-si esa modificación de los acotamientos se produce,  y

2.-si aumentan o se mantiene el número de incendios en Asturias,

los ecologistas denunciaremos la situación en la UE y promoveremos que se cambie la PAC lo antes posible  para que se defiendan los suelos y la vida y no se subvencione ni se fomente la ganadería que use ese tipo de prácticas. Eso también podrá ser, a medio plazo, una consecuencia, en principio, no esperada, de esa oleada de incendios de 2015 y de las actuaciones legislativas a ella vinculadas.

 

Y nada más, de momento, me pongo a su disposición para las preguntas que, en su caso, me quieran hacer.

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